Los 5 espejos a los que Carlos Sainz se debe mirar en la Fórmula 1

El madrileño es el segundo piloto de la Scuderia Ferrari, pero no por ello debe intentar de dejar ganar el Mundial.

Carlos Sainz, a priori, ha salido perdiendo con un cambio donde teóricamente perderá libertad de movimientos ante su compañero.

Ferrari lo ha apostado todo a la carta de Charles Leclerc contratando este mercado de invierno como director deportivo a Frederic Vasseur. El dirigente francés fue el primero que dio una oportunidad al monegasco en la Fórmula 1 con Alfa Romeo y ahora aterriza en Maranello para hacer que el piloto rojo se sienta lo más cómodo posible.

Carlos Sainz, a priori, ha salido perdiendo con un cambio donde teóricamente dispondrá de una menor libertad de movimientos ante su compañero. Pese a todo, en la F1 las cosas no son como se escriben en un papel, sino que tienen que ocurrir cosas en los circuitos y no sería la primera vez que un número dos pasa a un número uno por la derecha. A continuación, recordamos cinco casos bastante famosos en el Gran Circo y que terminaron como campeones:

Nico Rosberg (2016)

El piloto alemán fue un ejemplo de resistencia en temporada 2016 ante todo un Lewis Hamilton totalmente empoderado tras ganar los dos primeros títulos de la era híbrida. El bueno de Nico se aprovechó de uno de los clásicos bajones de rendimiento del británico para cimentar una ventaja que no perdería el resto de la temporada.

Rosberg se apuntó las cuatro primeras carreras de la temporada 2016 y, cuando Hamilton quiso despertar, no pudo quitarle el liderato de la categoría. Hamilton lo intentó todo ganando, por su parte, las últimas cuatro carreras de la temporada ante un alemán que finalizó en todas ellas segundo sin meterse en un lío. No hubo lugar posible a órdenes de equipo por su constancia.

Kimi Raikkonen (2007)

Tras la primera retirada de Michael Schumacher, Ferrari tardó poco tiempo en conquistar una nueva corona de la mano de Kimi Raikkonen. Lo más curioso del caso es que ni el equipo estaba destinado a ganar el Mundial ni el propio finlandés era la primera espada del equipo, puesto que Felipe Massa había sido contratado un año antes como sucesor de Michael Schumacher.

Las cosas, sin embargo, se dieron como se dieron. Fernando Alonso y Lewis Hamilton se autoboicotearon con el McLaren hasta dar una oportunidad a Kimi para llevarse el campeonato en la última carrera. El piloto nórdico, quien había fichado esa temporada por la Scuderia, hizo un final de temporada espectacular con siete podios consecutivos. En la última carrera, Massa le hizo de escudero perfecto para certificar el triunfo en el Mundial.

Nelson Piquet (1987)

En 1987, ya con 35 años, nadie esperaba que Nelson Piquet reviviese viejos laureles tras ser relegado el año anterior al papel de escudero del pujante Nigel Mansell, quien fue subcampeón en 1986. El británico lo tenía todo al año siguiente para conseguir su primer campeonato, pero se encontró con que el brasileño destapó el tarro de las esencias con ese Williams.

El veterano tiró de regularidad consiguiendo terminar esa temporada en siete de 16 carreras en segunda posición y, además, sumó tres triunfos. Mientras Mansell ganaba seis Grandes Premios y demostraba más velocidad, la experiencia del veterano fue suficiente para darle un tricampeonato.

Niki Lauda (1984)

Una secuencia parecida fue la que tuvo lugar en 1984 con el duelo entre un veterano Lauda y un pujante Alain Prost. El francés lo tenía todo para machacar al veterano austríaco, quien no había ganado un Mundial en siete años y parecía lejos de sus mejores días tras su espeluznante accidente. El McLaren, esa campaña, era inalcanzable para el resto, aunque tenía el punto débil de la fiabilidad.

Lauda, bien pronto, supo que su triunfo en el Mundial se lo darían los pequeños detalles como cuidar bien su monoplaza. Y las pruebas fueron más que evidentes: Prost alternó victoria y abandono en los últimos ocho Grandes Premios de la temporada, mientras que su compañero sólo abandonó en una ocasión en esas últimas carreras llevándose el Mundial por medio punto.

Keke Rosberg (1982)

El piloto finlandés fue el primero en dar una campanada de dimensiones bíblicas en el mundo de la Fórmula 1, ganando como su hijo un título de oportunista. El equipo Williams contaba con el subcampeón del año anterior, Carlos Reutemann, como hombre fuerte para esta temporada, pero incomprensiblemente decidió retirarse de la Fórmula 1 tras la segunda carrera de la temporada.

En una temporada totalmente alocada y trágica por la muerte de Gilles Villeneuve, Rosberg sólo necesitó ganar una carrera esa temporada para llevarse un título que fue una de las mayores sorpresas de todos los tiempos y que se construyó en base a la solidez puntuando casi cada fin de semana. Esa temporada hasta tuvo tres compañeros de equipo, pero nadie fue capaz de ser tan zorro como lo fue él.