La inexplicable crisis de los Warriors

Golden State quiere seguir siendo dorado
Golden State quiere seguir siendo dorado

Con un balance de seis victorias y 10 derrotas tras el parón del All-Star, el otrora mejor equipo de la NBA ha caído hasta la tercera posición en la Conferencia Oeste.

Golden State tiene que recuperar a Draymond Green para la causa o seguirá cayendo

Cuando parecía que todo iba a salir sobre ruedas, Golden State Warriors se enfrenta a una situación anodina en su largo historial de éxitos. El tridente formado por Stephen Curry, Klay Thompson y Draymond Green no carbura como antaño mostrándonos una versión mucho más terrenal de un equipo que durante algunas semanas de esta temporada fue considerado como máximo candidato al título. Los motivos de esta falta de química o ganas son alarmantes para un trío que ha ganado tres anillos y batido toda clase de récords.

Mientras que Klay Thompson ha conseguido resucitar sus números de antaño promediando más de 20 puntos por noche en el mes de marzo con actuaciones sobresalientes de 37 puntos como la que registró recientemente en una derrota ante Atlanta Hawks, el foco de sitúa en un Draymond Green, que ha estado lesionado y rindiendo muy por debajo de su nivel en los últimos choques donde nunca superó los 30 minutos en cancha. El ala-pívot, que es el termómetro defensivo de su equipo y el principal asistente de Curry y compañía, ha regresado pasado de peso a la competición y una muestra de ello es que su equipo se ha resentido con él en pista. En el +/- de los últimos cinco partidos de Draymond el balance ha sido de -65 puntos.

El jugador, lejos de disculparse y ser más profesional, ha llegado a afirmar incluso que se perderá un partido de los Warriors por ir ver a LeBron batir el récord anotador de Abdul-Jabbar en la NBA. Esas palabras no han sentado anada bien en un vestuario que conoce bien lo 'bocazas' que es un Green al que se le culpó de echar a Kevin Durant a los Nets.

Vale que esa estimación de -65 está influenciada también por la ausencia de Stephen Curry en los últimos cinco partidos con los Warriors. El base sufrió un esguince ante Boston Celtics y no se le espera de vuelta muy pronto. Steve Kerr, su entrenador, ya ha dicho que lo importante empieza en tres semanas por lo que ver al tirador de regreso antes se puede antojar complicado.

Sin Curry y con Draymond fuera de forma, Klay Thompson se ha visto obligado a tomar los galones en el equipo tras pasarse dos temporadas en el dique seco. El alero está respondiendo a la exigencia aunque se le está cargando de minutos con el riesgo que ello conlleva. Desde el pasado 5 de marzo, el que fuese campeón del concurso de triples ha disputado como mínimo 30 minutos por encuentro siendo esta una buena noticia, pero también un factor de riesgo tras haber superado lesiones en el aquiles y la rodilla.

Los Warriors están terceros del Oeste con un par de partidos de ventaja sobre Dallas con siete por jugar. No deberían perder esta posición de cara al hipotético Play-Offs. Saben que les viene un emparejamiento duro en primera ronda con los Denver Nuggets como grandes favoritos a ser sus rivales. De Curry y compañía no se debería dudar, pero la inercia en las temporadas de NBA es fundamental. Que le pregunten a los Lakers, quienes deambulan por la Conferencia Oeste con más pena que gloria.