El temido desembarco de Arabia Saudí en el mundo del tenis

Los petrodólares ansían entrar con fuerza en el circuito de la ATP y la WTA, pero las negociaciones están siendo complejas

Arabia Saudí quiere abrir la temporada de tenis, algo que ahora mismo corresponde a Australia.

Arabia Saudí ha entrado con fuerza en el mundo del fútbol, del motor y del golf en los últimos tiempos. El tenis, hasta la fecha, había sido uno de los mundillos que se había mantenido inmune a la seducción de los petrodólares.

Sin embargo, una amenaza cada vez más latente podría por destruir el status quo actual.

El país más rico de la península arábiga quiere acoger un torneo importante de tenis porque ya no se conforma con los partidos de exhibición de las superestrellas y las finales ATP Next Gen le saben a bastante poco.

Arabia Saudí ansia organizar como mínimo un torneo de categoría Masters 1.000 y anhela además que éste abra la temporada tenística retrasando el inicio del Open de Australia.

Las ambiciones de Arabia Saudí contrastan con las exigencias de unos tenistas que piden un calendario menos sobrecargado y con una ATP que se está comprometiendo a ser más sostenible y menos contaminante recortando los viajes.

Hasta ahora, el almanaque establecía que el fin de año y los primeros torneos de la temporada se celebraban en territorio oceánico concluyendo este periodo con la final del Open de Australia celebrándose durante el último fin de semana de enero.

Arabia Saudí espera colar con calzador su torneo en ese concurrido mes de enero, algo que los australianos no contemplan bajo ningún concepto.

Febrero, con torneos ATP de menor calado, podría ser una posibilidad para el país árabe, aunque contar con las superestrellas del tenis tras un torneo de Grand Slam es una misión complicada salvo que pongan un incentivo económico para el que no habría problema.

¿Un circuito paralelo?

Como ya ha sucedido en el mundo del golf, la ATP y la WTA contemplan la amenaza de que Arabia Saudí fomente su propio circuito con premios económicos mayores al circuito actual de tenis.

El principal problema que se pueden encontrar los organizadores es que ni por esas conseguirán atraer a unos tenistas que si tienen que elegir entre un Grand Slam o un torneo de nuevo cuño siempre escogerán la primera opción.

"Estoy intentando convencer al presidente de la ATP de que el tenis no es como otros deportes. Arabia puede ser un mercado atractivo pero las situaciones que funcionan, como la nuestra, deben protegerse. Espero que el Master 1000 que la ATP regalará en enero de 2025, quizás combinado con la WTA, sea suficiente para satisfacer sus ganas de tenis", dijo el presidente de la Federación Italiana, quien ve el peligro de que la Copa de Maestros de la ATP abandone Turín ante la pujanza de los petrodólares.

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La amenaza de los Grands Slam

El panorama está revuelto con la ATP. Los Grand Slams, que funcionan de manera independiente a la Asociación de Tenistas Profesionales, están interesados en hacerse con unos Masters 1.000 que en los últimos tiempos se habían propuesto hacer sombra a los cuatro 'grandes'.

De hecho, algunos de ellos habían ampliado su duración hasta las dos semanas y habían incrementado el número de jugadores participantes de 56 a 96 jugadores.

La propuesta de los Grand Slams era mantener el calendario actual de nueve Masters 1.000 e incrementarlo hasta 10 con Arabia Saudí.

Para ello, crearían un especie de circuito premium donde habría 14 torneos gestionado por ellos con el sostén económico de los petrodólares saudís -que serían únicamente admitidos bajo esta condición- dejando para la ATP únicamente los torneos 500, 250 y los Challenger.

La única duda reside en si finalmente en este pulso Arabia Saudí conseguirá desplazar a los australianos a febrero o si continuará una tradición que se ha prolongado durante décadas. El tenis no es ajeno a las tentaciones económicas, pero hasta ahora había conseguido repeler con éxito las acometidas de Qatar y Emiratos Árabes Unidos otorgándoles torneos ATP 500.

Arabia no se conforma, pero si quiere su hueco tendrá que pagar una costosa fiesta.