¿Podría un tercer candidato como Cuban decidir las elecciones de EE.UU.?

De momento, los focos se centran en la carrera entre Trump y Biden. Pero hay posibles candidatos independientes que podrían cambiarlo todo.

Sin duda habrá otro candidato en la izquierda, a través de los verdes, probablemente con Howie Hawkins, que también representa al Partido Socialista.

Las pistas que nos ofrecen las encuestas para las elecciones de noviembre siguen siendo notablemente consistentes, en línea con las tendencias de la era Donald Trump. No son una buena señal para el presidente.

Tales tendencias encajan en el amplio análisis que yo mismo he repetido desde que Trump entró en la política. Es un personaje sobre el cual muy pocos cambian de opinión, y es ya poco probable que lo hagan. Es candidato que prefiere hacer trucos para apaciguar a su base, en lugar de tratar de girar hacia el centro. Que prefiere ir a la guerra contra sus críticos que tratar de llegar a ellos. Un mal plan de juego cuando sus índices de aprobación son negativos. Aunque esa posición me ha servido de cara a las elecciones de mitad de legislatura, me preguntan con frecuencia: "Te equivocaste en 2016. ¿Por qué el 2020 será diferente?".

Los candidatos de terceros partidos crecieron en 2016

Para responder a esta relevante y legítima pregunta, necesitamos reconsiderar los números de 2016 con especial atención a los terceros aspirantes. Trump y Hillary Clinton fueron los dos candidatos menos populares en la historia de las elecciones presidenciales. En consecuencia, el porcentaje de votos combinado de los candidatos republicanos y demócratas se redujo en cuatro puntos porcentuales, del 98,3 en 2012, al 94,3%.

En 2016, tanto Gary Johnson (libertario) como Jill Stein (verde) vieron triplicar su cuota de votos de 2012, mientras que Evan Mcmullin (republicano independiente) se llevó el 0,5%. Casi con seguridad, los tres restaron votos netos a Clinton. Particularmente Stein, cuya agenda izquierdista agradó a algunos descontentos partidarios de Bernie Sanders.

Trump ganó por unos escasos 70.000 votos repartidos en tres estados, donde el voto demócrata fue dividido. Clinton fue blanco de una campaña de noticias falsas del Kremlin expuestas por la investigación de Robert Mueller y confirmadas por nada menos que el Comité de Inteligencia del Senado, controlado por los republicanos, que pareció maniobrar ayudar a Trump.

Trump necesita más votos, pero su porcentaje ha bajado

No hay señales en las encuestas que sugieran que Trump mejorará su 46,1% de votos. En una extensa entrevista reciente para el podcast de The Political Trade, el ex asesor de Bill Clinton, James Carville, situó el techo de Trump en noviembre en un 44,5%. Si es así, su única esperanza de retener la presidencia es que otros candidatos le quiten votos a Joe Biden.

Ciertamente habrá más candidatos. Por ejemplo, Justin Amash, un ex republicano de Michigan, que se postula para la candidatura libertaria. Amash fue una de las primeras voces que pidió el 'impeachment' de Trump y con frecuencia se ha quejado de la acumulación de deudas por parte de la administración.

Cuban atrae el apoyo del mercado

Un nombre más interesante es Mark Cuban, el dueño de los Dallas Mavericks y estrella del programa de TV 'Shark Tank'. Cuban fue un crítico feroz de Trump como hombre de negocios antes de que llegara a la Casa Blanca y ha coqueteado por mucho tiempo con la idea de una carrera presidencial. Al hacerlo, se asumió que buscaría la nominación republicana, pero eso está obviamente fuera de sus posibilidades este año, así que tendría que partir como independiente. Cuban sigue indeciso, pero está lanzando comentarios de gran interés periodístico.

No está claro quién se beneficiaría de que estos dos candidatos se presenten, ya que tanto Amash como Cuban son conservadores. Podría ayudar a los demócratas para atacar a Trump, exponiendo sus fracasos y corrupción. Mi instinto, sin embargo, me dice que Amash ayudaría a Trump, cuyos partidarios rara vez, si es que alguna vez, ceden su voto a terceros. El sector demócrata definitivamente incluye antiguos republicanos desafectos que comparten posiciones con Amash.

Un inversor deportivo multimillonario como Cuban tendría un atractivo cruzado. Su discurso como hombre de negocios más que como político es el que impulsó a Trump a la victoria, así que podría haber unos cuantos votos que ganar por ese lado. Sin embargo, creo que apelaría más a los independientes, que están apostando fuertemente por Biden ahora mismo, y a los votantes más jóvenes que cualquier candidato demócrata suele necesitar.

Los verdes presentan una amenaza para Biden

Sin duda habrá otro candidato en la izquierda, a través de los verdes, probablemente con Howie Hawkins, que también representa al Partido Socialista. Y por ahí podrían irse algunos de los partidarios de Sanders. ¿Podría este trío o las alternativas aún por nombrar hacer a Biden lo que Stein le hizo a Clinton? Aunque Cuban tiene potencial, soy escéptico. La dinámica es diferente. Claro, hay dudas sobre Biden. No entusiasma a partes importantes de la base demócrata. Sin embargo, no está ni cerca de ser tan tóxico como Clinton, quien, no lo olvidemos, pasó todo el ciclo electoral de 2016 bajo la investigación del FBI.

Además, muy pocos votantes estaban al tanto de las tácticas de interferencia del Kremlin en 2016. Y hasta cierto punto, todo el mundo se está dando cuenta. Las voces anti-Trump expondrán implacablemente cualquier táctica de división de voto, y los demócratas seguramente no marginarán a los pequeños estados como Wisconsin otra vez.

Lo más importante en 2016 fue que muchos de los que toman decisiones tardías votaron finalmente por Trump. El porcentaje de los optaron por terceros partidos se derrumbó en los últimos días de campaña. No estoy convencido de que ninguno de estos candidatos o partidos sorpresa tengan éxito en este entorno de plebiscito a Trump, con una campaña tan polarizada.