La crisis convierte a Trump en más favorito para la reelección

De momento, los apostadores creen que su respuesta al Coronavirus es percibida como suficientemente buena por los votantes. Pero eso puede cambiar.

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A medida que el mundo comienza a aceptar el impacto del Coronavirus, cada suposición, cada concepción previa, tiene que ir desapareciendo. Eso ya es evidente en lo que respecta a la economía, el trabajo y la productividad. Así debe ser también con la política.

Significa que incluso yo -el más ardiente de los críticos de Donald Trump, alguien a quien sus partidarios llaman odioso, incapaz de ser objetivo- debo evaluar de cero mi pronóstico electoral. Quizá no cambiarlo, pero sí reconocer que los hechos han cambiado.

Mi posición media en su contra es de 8/131.6 (5/42.3 a favor de Joe Biden) en Betfair, conseguida cuando su cuota bajó a comienzos del mes pasado. Aunque luego subió otra vez a 6/52.2, ahora estoy más abierto que nunca a la idea de que gane de nuevo. Y el precio de su apuesta ha vuelto a iniciar un camino a la baja, y se encuentra a 4/51.8 en estos instantes. Cada vez más apostadores piensan que esta crisis sanitaria podría llevarle a ser reelegido.

Las crisis pueden trabajar a favor de un gobierno

¿Por qué? El contexto y la narrativa de las elecciones de noviembre se ha transformado completamente. Tal vez también la psicología del electorado. Los desastres tienen el potencial de unir incluso a las naciones más divididas. Las crisis pueden crear un líder. Para la oposición puede llegar a ser imposible enfrentarse al presidente, y cuando lo haga, será acusado de "jugar a la política". Un público desesperado por encontrar respuestas, soluciones, estabilidad, puede unirse en torno a Trump.

Ese parece ser el caso en otros lugares. Hay muchas críticas válidas que se pueden hacer al gobierno del Reino Unido por el manejo de la crisis, y se están haciendo en los medios de comunicación principales. Sin embargo, los conservadores nunca habían estado tan fuertes en las encuestas: han obtenido entre el 49 y el 52% en las últimas tres. En el país más afectado, los índices de aprobación del primer ministro italiano Guiseppe Conte se han disparado.

Otros escándalos de Trump que se desvanecen con el ruido

En el caso particular de Trump, esta crisis puede ser un oportuno cambio de tema tras una letanía de escándalos. El proceso de 'impeachment' ha quedado en el olvido. Igual que el informe Mueller, el escándalo de Rusia, o el encarcelamiento de su asesor Paul Manafort y su aliado Roger Stone. El Tribunal Supremo ha pospuesto la decisión sobre la extraordinaria batalla legal de Trump con sus propios banqueros y abogados, un escándalo a punto de estallar que podría haber puesto Washington patas arriba.

Ya hay alguna evidencia de mejora en las encuestas. Su último índice de aprobación con Monmouth fue del 48%, empatado con la desaprobación, comparado con el -7% de hace un mes. Reuters, Yougov y Politico registraron una aprobación negativa de dos dígitos solo dos o tres días antes. Queda por ver si la crisis cambia lo que parecen ser tendencias a largo plazo arraigadas entre Trump y su probable oponente Joe Biden. El ex vicepresidente ha liderado casi todas las encuestas entre ellos en los últimos cinco años, a menudo con dos dígitos de ventaja.

Asímismo, los demócratas siguen estando un promedio de 8% por delante en la votación genérica del Congreso. Comparado con el voto de la Cámara de Representantes que perdieron en 2016, eso apunta a un desastre para los republicanos. Estamos, por supuesto, en un punto demasiado temprano de la crisis para predecir cómo acabará, y mucho menos cómo responderán los votantes.

Lo peor de la crisis está por venir

Cabe señalar, sin embargo, que el número de casos de Coronavirus en los Estados Unidos está aumentando más rápidamente que en cualquier otro lugar del mundo y la respuesta del gobierno federal parece más lenta y confusa que la de otros países. Los estados están mal preparados y la falta de asistencia sanitaria pública puede tener efectos catastróficos en los Estados Unidos.

Esas sombrías proyecciones, la caída del mercado de valores y la inevitable recesión, son de hecho razones lógicas por las que Trump cayera en los mercados de Betfair al comienzo de la crisis, antes de repuntar otra vez. Pero también añadiría que las comparaciones entre Trump, su administración y otras en todo el mundo no tienen mucho sentido. Trump no se parece a ninguna otra persona que haya entrado jamás en política. Es incapaz de responder a la crisis de la manera que Boris Johnson o Giuseppe Conte lo han hecho.

¿Qué otro líder en la historia del mundo, por ejemplo, respondería a una pregunta como esta de este modo?

¿Qué otro líder en la historia del mundo haría una broma sarcástica sobre uno de sus colegas aislado por el virus?

Ninguno de los demás grandes líderes del mundo ha dicho que el virus sea un engaño, a pesar de haber recibido información de inteligencia avisando de su peligro. Ninguno se deleitó en hacer mítines masivos cuando todos los expertos del planeta recomendaban el distanciamiento social.

Trump y sus animadores de Fox News han dado un notable giro de 180 grados en el tema. Apoyada por los miles de millones de Michael Bloomberg, la campaña de Biden lanzará un ataque devastador contra las contradicciones del presidente.

La lógica sugiere que esta debería ser una campaña de pesadilla para Trump. Tal vez tan mala como la que yo había previsto, cuando sus problemas eran la corrupción o sus lazos con Vladimir Putin y el crimen organizado ruso. Pero la crisis cambia todo, y ya hemos visto que Trump parece de teflón. Tiene la extraña habilidad de desafiar las reglas.