Ron Dennis, el dos veces culpable de la destrucción de la carrera de Fernando Alonso

El directivo inglés engatusó en dos ocasiones al piloto asturiano con terribles consecuencias para su carrera.

A Alonso le volvieron a atacar por la vena sentimental y esta vez no estaba Hamilton para fastidiarlo.

En la Fórmula 1, en la mayoría de las ocasiones, un detalle puede hacer que un piloto pase a ser campeón del mundo a vivir un auténtico infierno. Fernando Alonso sabe muy bien de lo que estamos hablando, puesto que su carrera deportiva podría haber sido muy diferente de no haberse visto seducido por la labia de Ron Dennis.

Este directivo británico, ligado a la mítica firma McLaren, fue el que le sacó del equipo Renault tras ganar con ellos dos campeonatos del mundo seguidos. Dennis atrajo a un Fernando que no sabía de buena tinta que los días de champán del equipo francés estaban a punto de terminar y que debía dar un paso hacia otra dirección.

Alonso decidió entonces escuchar ofertas para la temporada 2007. Ferrari se quedaba huérfano con la primera retirada de Michael Schumacher y estuvo tonteando por primera vez con el asturiano. También estaba McLaren, escudería a la que el asturiano admiraba por haber sido el hogar de su ídolo Ayrton Senna.

Fernando, como campeón y piloto más prometedor de la parrilla, pudo decidir y se decantó por McLaren antes que por Ferrari en parte porque el jefe del equipo era el mítico Ron Dennis. El ejecutivo inglés fue la pieza clave para que Alonso aterrizase en el equipo con técnicos plenos poderes. Su compañero, el debutante Lewis Hamilton, debía ser un escudero más en su búsqueda por el tricampeonato.

Como bien se sabe, la historia de rivalidad entre Alonso y Hamilton ha sido una de las más sonadas de toda la historia y aquello, ni mucho menos, terminó bien por la gestión de un Ron Dennis al que le sobrepasó la ambición de sus pilotos y un cierto aroma a chovinismo.

"No competimos contra Ferrari, competimos contra Alonso", fue una de las frases que se le escapó al director del equipo McLaren esa misma temporada cuando hablaba en una radio con Hamilton. El equipo inglés hizo lo posible para evitar el tricampeonato de su piloto estrella para ayudar a su novato y al final ambos se quedaron sin título mundial, pero sí de constructores, en uno de los finales más atípicos de la historia.

Repitió el mismo error

Naturalmente, Hamilton se quedó y Alonso salió escopetado de allí regresando a Renault y posteriormente fichando por la escudería Ferrari en 2010. El asturiano, tras dos subcampeonatos por detrás de Red Bull, se frustró de lo lindo. En lugar de ser paciente, Fernando optó por salir al mercado cometiendo un error de los más grandes de su carrera.

Ron Dennis, que años atrás le había pedido perdón y había reconducido la relación, le vendió el binomio McLaren-Honda como algo imparable. El directivo sabía de lo que hablaba porque a finales de los 80 y principios 90 ambas marcas formaron una asociación que todavía es recordada por sus éxitos, especialmente con Senna.

A Alonso le volvieron a atacar por la vena sentimental y esta vez no estaba Hamilton para fastidiarlo. Lo que el asturiano no midió fue que ese tándem no conseguiría entenderse en ningún momento y McLaren, como consecuencia, registraría los peores años de su historia en la Fórmula 1.

Ron Dennis le vendió al español una idea que, ni por asomo, llegó a cumplir haciéndole pasar cuatro temporadas miserables en un equipo que celebraba como éxito sumar puntos. Alonso, sólo con pensar que podría haber seguido en Ferrari, tuvo que haberse mordido la lengua tras haber picado en otra trampa del bueno de Ron.

Por suerte para el veterano asturiano -a punto de cumplir 42 años-, a Dennis le hicieron colgar los auriculares en 2016. Fernando puede haber tomado algunas malas decisiones en su vida en la Fórmula 1, pero como se ve muchas de ellas tuvieron como cómplice a un Ron Dennis que casi nos priva de Fernando cuando le llevó a la retirada temporal tras su segundo paso por McLaren.