¿Cuánto dinero hace falta para llegar a ser piloto de Fórmula 1?

Para alcanzar la máxima categoría del automovilismo hay dos caminos nada fáciles: ser millonario o ser muy hábil al volante. Y ninguno de ellos te asegura un monoplaza.

Un piloto de pago en Fórmula 1 trae bajo el brazo una bolsa de 10 millones de dólares.

La Fórmula 1 actual se distingue entre pilotos de pago y pilotos pata negra. No hace falta ser Einstein para darse cuenta de que hay algunos pilotos que no poseen el nivel suficiente para competir contra los mejores, pero lo hacen gracias a diversos mecenas y conexiones familiares.

En la F1 actual, se puede decir que el 40% de la parrilla paga por competir, mientras que el 60% gana un buen dinero por participar. Entre los casos más habituales encontramos algunos a los que no hace falta aplicar el VAR como Nicholas Latifi, Yuki Tsunoda, Alex Albon, Lance Stroll o Guanyu Zhou.

Ellos son los casos más claros en la actualidad, pero a lo largo de los años se han producido muchos de ellos. ¿Quién no se acuerda de Pastor Maldonado o de Nikita Mazepin? Ambos estuvieron financiados por mecenas provenientes de Venezuela y Rusia, respectivamente, estando a años luz de los mejores y hasta provocando algún incidente desagradable en carrera.

Lo bueno es que cada uno de ellos traía bajo el brazo una bolsa no inferior a los 10 millones de dólares, haciendo imprescindible su presencia para la supervivencia de sus equipos. No todos los casos, sin embargo, terminan con el piloto de turno fuera del 'Gran Circo' y para muestra un botón.

Sergio Pérez llegó a la Fórmula 1 patrocinado por el multimillonario mexicano Carlos Slim y se hizo un hueco hasta conseguir competir con Red Bull. El caso de Checo es de los pocos exitosos de cómo un piloto de pago se convierte en un fijo en la parrilla.

Los hijos de tal y pascual

Otra circunstancia muy común es que seas hijo de o sobrino de. Casos de esos están más vigentes que nunca con Mick Schumacher, hijo del legendario Michael, en la cuerda floja con Haas tras haber estrellado más veces el coche de la cuenta. Habitualmente tener un familiar que haya sido un fenómeno no garantiza el éxito y para muestra un botón.

Nelsinho Piquet o Bruno Senna no se acercaron al nivel de sus familiares, aunque también tenemos casos de tremendo éxito como el de Max Verstappen, cuyo padre Jos tuvo una carrera mucho más discreta en Fórmula 1. Graham Hill y Damon Hill fueron los campeones de F1 con 28 años de diferencia, mientras que Keke Rosberg y Nico Rosberg hicieron el mismo logro con 34 años de distancia. Jacques Villeneuve superó a su malogrado padre Gilles ganando el Mundial de 1997.

El precio para ser piloto

Recientemente, el hermano de Michael Schumacher, Ralf, aseguró que hay que tener una bolsa de 15 millones de euros para alcanzar la Fórmula 1 y enunció todos los esfuerzos para aproximar a su hijo David a la máxima categoría. "Necesitarás un kart de 30.000 euros para empezar. Los primeros años no son tan caros, pero claro luego empiezan que si 300.000 euros para una temporada de Fórmula 4, 900.000 a 1,3 millones de euros para la Fórmula 3, dos a tres millones según el equipo para la Fórmula 2. Es un disparate", dijo.

Antiguamente no hacía falta tanto dinero para llegar a la Fórmula 1, pero desde que se convirtió en un negocio donde los mejores pilotos no bajan de 20 millones de euros de salario anual las cosas han cambiado. "Existen muchos intereses y muchas veces las cosas se compran con dinero", aseveró.

Los pilotos pata negra

Evidentemente, todavía hay pilotos que ganan mucho dinero compitiendo en Fórmula 1 como son los casos de Lewis Hamilton, Fernando Alonso o Max Verstappen. Todos ellos están por encima de los 20 millones anuales gracias a su impacto en carrera y los patrocinadores que son capaces de atraer.

Es un hecho que cada día más este tipo de pilotos se encuentra en peligro de extinción ante lo elitista que se ha vuelto una Fórmula 1 mueve anualmente una cifra, solo en gasto de equipos, próxima a los 1.000 millones de euros y eso que hay límite salarial. Sin duda, hace falta un buen padrino para conducir en el Gran Circo.