Mundial 2014: las selecciones UEFA romperán el gafe americano

Özil será uno de los faros de Alemania.

Los combinados europeos nunca han ganado la Copa del Mundo cuando han cruzado el charco. Pero esta vez puede ser la buena.

Los estadios están tan homogeneizados que, si el nombre de la ciudad no estuviera escrito en la línea de medio campo, a veces resultaría difícil averiguar en qué estadio se disputa el partido

Ninguna selección europea ha sido capaz de ganar un Mundial celebrado en América. Es un dato que se repite constantemente, pero debemos preguntarnos qué sentido tiene realmente. En América solo se han disputado siete ediciones del Mundial.

Uruguay lo ganó como organizador en el año 1930 y en Brasil en 1950; Brasil lo ganó en Chile en el año 1962, en México en 1970 y en los Estados Unidos en 1994; Argentina ganó en su propio país en 1978 y en México en 1986. Lo cierto es que resulta impactante, ¿pero quiere decir que Estados Unidos se parece a Brasil? ¿Se sienten los brasileños más en casa que cuando juegan en Europa, o es un territorio más común para los equipos europeos? Es cierto que hacía calor y en algunas sedes los niveles de humedad eran muy elevados, ¿pero acaso no pasa lo mismo en España, Italia, Alemania y Francia a veces durante el verano?

Además, muchas de las citas mundialistas celebradas en América que hemos mencionado tuvieron lugar hace bastantes años. En los cinco de los primeros 11 Mundiales de la historia, el país anfitrión se hizo con el título, y en tres de ellos el organizador cayó en la final (o, en el caso de Brasil en 1950, terminó segundo). Sin embargo, en los ocho torneos celebrados desde Argentina 1978, solo un anfitrión ha llegado a la final, el combinado francés, que ganó el mundial en 1998. La ventaja local, en otras palabras, no es un factor tan decisivo como lo era en el pasado.

Además, resulta lógico. Cuando los equipos europeos partieron para disputar el primer Mundial, celebrado en Uruguay en el año 1930, tenían por delante un viaje en barco de tres semanas para cruzar el Atlántico. Tanto la alimentación como las condiciones del entorno en el que se disputaban los encuentros les resultaban extremadamente ajenas. En el año 1950, tal era el enfado de Walter Winterbottom con el catering del hotel de Río de Janeiro en el que se alojaba la selección de Inglaterra, que no tuvo más remedio que colarse en las cocinas de noche intentando encontrar los ingredientes necesarios para preparar steak and kidney pudding, un plato típico inglés.

A día de hoy, los equipos son mucho más eficientes y científicos en su preparación. Seguramente, el libro de recetas de 82 páginas del equipo inglés de críquet sea excesivo, pero es una prueba clara de la atención que los equipos deportivos modernos prestan a la dieta. Ninguna de las selecciones que acuden a la cita mundialista de Brasil lo dejará todo a la suerte esperando que los alimentos disponibles en el hotel se ajusten a su dieta.

En el mismo sentido, la FIFA se ha asegurado de que los estándares se han elevado y homogeneizado a nivel internacional. A veces surge cierta controversia, como ocurrió con Irlanda en Saipán en el año 2002, pero en general los campos de entrenamiento y los hoteles en los que los equipos se alojan son de muy buen nivel. En lo que respecta a los estadios, están tan homogeneizados que, si el nombre de la ciudad no estuviera escrito en la línea de medio campo, a veces resultaría difícil averiguar en qué estadio se disputa el partido.

Además, la diferencia entre un viaje en avión de 10-12 horas para cruzar el Atlántico de Europa a Brasil no tiene nada que ver con sufrir un viaje de tres semanas en barco. En estos tiempos, los jugadores están muy acostumbrados a viajar y cuentan con la ayuda de especialistas que les ayudan a hacer frente a los efectos de los desplazamientos. Cuando las selecciones europeas lleguen a Brasil se encontrarán con un entorno futbolístico muy parecido a lo que ya conocen. Es cierto que, cuando España ganó el mundial de Sudáfrica del año 2012, fue la primera selección europea en ganar el Mundial fuera de Europa, pero el ámbito sobre el que se realiza la muestra es demasiado pequeño como para ser ligeramente relevante.

Dadas las pocas probabilidades que existen de que México, Estados Unidos, Japón o uno de los equipos africanos ganen el torneo, es casi seguro que la confederación que se haga con el mundial serán la Uefa o Conmebol. Ambas aportan dos de las cuatro selecciones favoritas, España y Alemania por un lado, Brasil y Argentina por el otro, pero de los siguientes ocho equipos favoritos, seis son europeos.

Apuesta recomendada
Una selección de la UEFA ganará el Mundial a cuota [1.85].