Mundial 2014: la cuota de los anfitriones no ofrece valor

¿Tiene Neymar la madurez para guiar a Brasil al título?

Brasil actuará como local y ha ganado con regularidad en el último año, pero nuestro experto cree que su falta de solidez podría aparecer tarde o temprano.

Contra Sudáfrica, Brasil alineó a Paulinho y a Fernandinho como centrocampistas defensivos, dos jugadores que gustan de aventurarse en ataque

De las 10 primeras ediciones del Mundial, cinco fueran ganadas por el país anfitrión. De las ocho que se han disputado desde entonces, solo uno de ellos ha logrado ser profeta en su tierra. De los 20 equipos que se enfrentaron en las primeras 10 finales del Mundial, 12 fueron el país anfitrión o un país que compartía frontera con éste. De los 16 equipos que han disputado las ocho finales jugadas desde entonces, solo cuatro han sido los anfitriones o países vecinos del anfitrión.

La ventaja de jugar en casa ya no es tan importante como antes. Lógicamente, esto no quiere decir que Brasil no vaya a ganar el torneo que se celebrará este verano (son un equipo mucho más potente que los anfitriones de las últimas ediciones), pero sí que nos debemos cuestionar si no es demasiado baja la cuota de 3.7511/4 a favor de que lograrán hacerse con el Mundial.

Para poner esta cuota en contexto, podemos ver que, por ejemplo, la cuota a favor de la victoria de Holanda sobre España (3.9) en el primer encuentro del Grupo B es más alta.

Tenemos que ver los rivales con los que se ha encuadrado al combinado carioca. La fase de grupos, en la que Brasil deberá medirse a una inesperada Croacia, una selección de México que solo fue capaz de clasificarse después de quedar en cuarta posición en la fase hexagonal de la clasificación de la Concacaf, y una selección de Camerún que va de crisis en crisis, no debe suponer ningún tipo de problema, incluso aunque la cuota de 1.03 a favor de su clasificación resulta demasiado escasa como para tenerla en cuenta.

El problema viene en la segunda ronda, en la que Brasil se enfrentará al segundo clasificado del Grupo B: a menos que Australia sea capaz de materializar la remota posibilidad de clasificarse, el rival al que se tengan que enfrentar será uno de los dos finalistas de la edición de hace cuatro años, España u Holanda, o Chile, un equipo coherente y muy asentado que ha encontrado una forma de jugar espectacular bajo las riendas de Jorge Sampaoli.

En cuartos de final, es probable que tengan que medirse a Colombia o al equipo que terminara en segunda posición en el Grupo D, entre Italia, Uruguay e Inglaterra: lógicamente, no se trata de un camino de rosas hacia la final.

Aunque puede que Brasil acuda a cada partido como favorito, la historia ya nos ha demostrado que el efecto de desgaste de un partido duro tras otro hace mella hasta en los mejores equipos, tanto desde un punto de vista físico como psicológico.

Además, no está tan claro el nivel que puede ofrecer Brasil. Es cierto que ganaron la Copa Confederaciones el año pasado y demostraron un nivel excelente en la victoria por 3-0 ante España, pero no debemos olvidar que también ganaron la Copa Confederaciones en 2009 antes de caer estrepitosamente en el Mundial.

Seguramente sea injusto sugerir que a España no le interesaba demasiado esa competición. Es un equipo que ha ganado dos Eurocopas y un Mundial, que vuela de un rincón a otro del mundo para disputar amistosos y llenar las arcas de la Federación. ¿Seguro que a los jugadores le interesaba tanto la Copa Confederaciones? Cuando España cayó en la semifinal disputada contra EE. UU. hace cuatro años, resultó impactante ver lo poco que le parecía importar a algunos jugadores: si no les importó en ese momento, ¿por qué iba a importarles cuatro años después?

El último partido disputado por Brasil fue el amistoso contra Sudáfrica, en el que ganaron por 5-0. Fue una exhibición de lo efectiva que la delantera compuesta por Fred, Neymar, Oscar y Hulk (o Willian) puede ser. Sin embargo, no fue un verdadero examen del aspecto que más dudas de Brasil suscita, y que también generó suspicacias durante la Copa Confederaciones: los defensas.

Contra Sudáfrica, el seleccionador de Brasil alineó a Rafinha y a Marcelo, dos jugadores que, siguiendo la tradición del juego ofensivo brasileño, son increíblemente buenos al ataque pero presentan ciertas carencias defensivas.

A lo largo de la historia, este problema se ha resuelto con un mediocentro de contención capaz de convertirse en un central más y conformar así una defensa de tres. Contra Sudáfrica, Brasil alineó a Paulinho y a Fernandinho como centrocampistas defensivos, dos jugadores que gustan de aventurarse en ataque.

Luis Gustavo actuó como centrocampista más atrasado en la Copa Confederaciones y tiene la raza que el puesto exige, pero parece que tras su salto al Wolfsburgo, ha dado un paso atrás.

Uruguay e Italia demostraron el verano pasado lo vulnerable que puede resultar Brasil en defensa, y es un problema para el que no parece haber una solución clara.

Brasil es un buen equipo, pero está lejos de ser perfecto, y el apoyo de su torcida puede ser un arma de doble filo. La intensidad de la grada puede convertirse fácilmente en ira si las cosas no van tan bien en el terreno de juego, más aún si tenemos en cuenta la alta probabilidad de que se produzcan protestas contra el desembolso realizado por el gobierno para la celebración del Mundial.

Brasil se ha ganado a pulso la condición de favorito, pero 3.7511/4 es una cuota demasiado baja.