El Mundial que nadie valora salvo quien lo gana

El Chelsea es favorito para llevarse el título en el Mundial de Clubes ante el Palmeiras
El Mundial de Clubes se decide en Abu Dabi.

El Chelsea vive el Mundial de Clubes con entusiasmo, como el Bayern el año pasado, el Liverpool al anterior o el Madrid los tres previos. ¿Pero... y los demás?

"Si el Chelsea se lleva el título, lo lucirán con orgullo a través de una escarapela en el pecho. Muy bien..."

Los demás pasan del Mundial. En Europa, con la Champions a la vuelta de la esquina, nadie piensa en ello, ni le da valor. Incluso las ligas están muy por delante a nivel de emoción e interés. Hay un Nápoles-Inter importante en Italia. Hasta los duelos de la Premier de este fin de semana, aunque no midan a ninguno de los del Big Six entre ellos, son relevantes.

En este contexto es muy difícil darle un espacio a lo del Chelsea en Abu Dabi, a pesar de que sea un torneo con el respaldo FIFA y de que enfrente vaya a tener a Palmeiras, el gran dominador del fútbol sudamericano actual con dos Copas Libertadores conquistadas de forma consecutiva (gana Chelsea se paga 1.65 a 1).

Pocas sorpresas

En realidad el Mundial de Clubes ha quedado como un invento para contentar a confederaciones pequeñas, además de como un reto para el fútbol CONMEBOL de poder acercarse al de UEFA. Quienes más celebran este torneo son los clubes asiáticos, africanos o de CONCACAF que ven cómo es posible poder enfrentarse a todo un campeón de Europa. Algo inimaginable. Pero incluso para Sudamérica es muy difícil equipararse al nivel europeo, y eso hace que el torneo pierda atractivo e interés. Sólo una vez en los últimos años perdió el representante del Viejo Continente este título, y fue curiosamente el Chelsea cuando cayó ante Corinthians.

Parece muy difícil que pueda repetirse aquel episodio, entre otras cosas porque las diferencias económicas entre uno y otro continente se han disparado desde entonces. Así, uno comprueba temporada tras temporada como el campeón de Europa extiende su dominio al mundo casi sin despeinarse. Es un título regalado, justo lo contrario a lo que debería suponer un torneo con este nombre y espíritu. Por hacer un símil, es como si el súpercampeón de España saliera de un torneo entre los ganadores de la Liga Santander, Liga Smartbank, 1ª RFEF y 2ª RFEF. En el 95% de los casos siempre sería campeón el conjunto de mayor categoría (Lukaku goleador se paga 2.1 a 1).

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De esta manera, ser campeón del mundo pasa a ser un honor que nadie valora salvo quien lo gana. Si el Chelsea se lleva el título, lo lucirán con orgullo a través de una escarapela en el pecho. Muy bien. Pero para los demás no tendrá ningún valor, o desde luego lo tendrá en mucha menor medida de lo que supuso que los 'blues' conquistaran la Champions. Así sí demostraron ser el mejor equipo, no ahora midiéndose ante clubes de menor enjundia -aunque ojo a Palmeiras, que es correoso-. (Chelsea gana 2-0 se paga 7 a 1).

La solución única es la que barrunta FIFA desde hace mucho tiempo. Hacer un Mundial ampliado a 24, uno en el que no sólo haya un representante europeo sino varios. También de otras confederaciones, por supuesto. Una competición con fase de grupos, eliminatorias, un mes de partidos en el que, entonces sí, se dirima cuál es el mejor conjunto del planeta. El problema es que, por lógica, los clubes europeos seguirán siendo los que más lejos lleguen porque son los más potentes. Entonces el Mundial de Clubes pasará a ser una Champions con otra careta y otro escenario, pero una Champions al fin y al cabo. Como lo es ahora, un terreno acotado al Viejo Continente.

COMBIPARTIDO: gana el Chelsea 2-0 y marca Lukaku se paga 12.26 a 1)