Comprando la Champions

El Madrid, el equipo más laureado de la historia de la Copa de Europa, debe sortear un duro escollo en la vuelta de octavos ante el City, adalid de los nuevos ricos en busca del trofeo.
Guardiola tiene la misión de ganar la Champions con el City
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El Madrid, el equipo más laureado de la historia de la Copa de Europa, debe sortear un duro escollo en la vuelta de octavos ante el City, adalid de los nuevos ricos en busca del trofeo.

"¿Podrá alguien ganar sólo con dinero la grandeza de la Champions, esa que diferenció siempre a los equipos de verdad de los de cartón?"

Siempre se dice que la Champions tiene una mística inigualable, una especie de hechizo que sólo unos cuantos clubes han sabido descifrar. Es el torneo que más respeta la historia, aquel en el que menos lugar hay para las sorpresas. La suelen ganar los mismos. Es, por eso, muy difícil entrar en el club de los que la tienen y han podido inscribir su nombre en el palmarés. Es algo selecto, cerrado.

El Madrid actúa como rey incuestionable con sus 13 títulos y ha ejercido como nadie el derecho de admisión. Tuvo la capacidad de levantar Champions jugando regular, mal o fatal. Pocos o ninguno pueden decir lo mismo. Así dejó sin estrenarse a Atlético, Leverkusen y Valencia o, más antiguamente, a Eintracht, Stade Reims y Fiorentina. Para ganar una Champions hay que saber eliminar al Madrid.

En los últimos tiempos, sin embargo, la amenaza de los 'novatos' es real. No son ilusionados clubes tratando de aprovechar un buen momento histórico, sino que se trata de clubes estado, países que compraron equipos a base de dinero con el fin de conquistar lo que hasta ahora parecía una utopía. Qatar está detrás del PSG y Emiratos Árabes, del Manchester City. Ambos persiguen lo que el destino de la Champions no les concedió jamás. Sólo el Chelsea, enriquecido por el dinero ruso de Abramovich, consiguió romper la tradición y el ecosistema.

El City -y el PSG- están moldeados para ganar más allá de sus ligas. El conjunto mancuniano contrató a Guardiola, el mejor entrenador, para llevar al equipo a lo más alto de Europa. No está siendo posible, por ahora. Esta vez, con el Madrid caído en la lona en la vuelta de octavos (1-2 acabó la ida) y un horizonte espinoso en su parte del cuadro, vuelve a surgir la duda: ¿podrá alguien comprar con dinero la grandeza de la Champions, esa que diferenció siempre a los equipos de verdad de los de cartón?

Aritz Gabilondo,