Athletic vs Real Sociedad: profanando los estadios más míticos

La Real llega a San Mamés en un mal momento, pero puede hacer sufrir al Athletic
San Mamés impone menos vacío que con público en el derbi.

Se habla poco de aquellos equipos que dependían en gran medida del calor de su público para subsistir. Véase el Athletic. El fútbol sin gente es menos fútbol. Y los derbis...

"La ocasión perfecta. El momento idóneo. ¿O no es San Mamés uno con público y otro muy distinto sin él?"

Una consecuencia de los partidos a puerta cerrada es que los equipos locales son menos poderosos. Están volando puntos de estadios que parecían cerrados con cándado, esos feudos en los que uno sabe que puntuar es poco menos que misión imposible. San Mamés es el ejemplo perfecto. Hay un San Mamés previo al confinamiento y otro posterior. Sin el rugir de su público el Athletic se achanta y el rival se agiganta. Pescar allí es mucho más factible ahora que antes (una victoria de la Real sin empate se paga a [1.7]). No es una cuestión futbolística o de juego; es consecuencia de la pérdida de pasión.

Porque el Athletic camina sobre la mediocridad sin la coraza que históricamente le ha hecho fuerte: su rugido inigualable como local. Da igual que Williams esté mejor o peor, que Muniain se anime o no, que Raúl García imponga más o menos. Es la gente lo que le falta a este Athletic, un Athletic que sin el aliento de la grada se reduce a un equipo corriente y vulgar. Son muchos los problemas y van más allá del técnico, Garitano, incapaz de dotarle de robustez (marcan ambos equipos se paga a [1.9]).

Los miedos internos de la Real

También es cierto que la Real, agotada, no es la de hace un mes. Físicamente el conjunto txuri-urdin no ha dado abasto ante tanto aluvión de partidos, pero su frenazo en seco va más allá de eso. Mentalmente es un equipo al que le cuesta convivir con la adversidad. Lleva muchos años sucediendo: cuando las cosas van bien, la Real maravilla; cuando van mal, se hunde. No hay término medio y tampoco lo está habiendo este año. De hecho, a nivel ánimico sufre un déficit muy grande aún (Athletic marca el primer gol se paga a [2.1]).

En realidad lo que padece la Real es miedo al éxito. Dar el paso de ser un equipo de la zona noble a uno de la zona alta requiere de tiempo y de grandes dósis de autoconfianza. Justo lo que le está fallando al equipo donostiarra. Para ello es fundamental salir triunfador de escenarios como San Mamés y de partidos como un derbi. Además, tienen los de Imanol esta vez el aliciente a su favor de que la grada no rugirá como lo hubiera hecho en condiciones normales (que la Real marca dos goles o más se paga a [2.7]). La ocasión perfecta. El momento idóneo. ¿O no es San Mamés uno con público y otro muy distinto sin él?