¿Messidependencia o Neymardependencia?

Una Copa América ganada en casa del eterno rival y un título abrochado 28 años después del último. Lo que hizo Argentina este verano fue algo más que conquistar un trofeo. Supuso el cambio de rumbo que esperaban todos con la Albiceleste.

Argentina está en un mejor momento actual: tiene a Messi para decidir por sí solo, pero también mucho más por detrás generando el fútbol que cualquier equipo grande requiere.

Porque sí, Argentina ha vuelto. Al menos la Argentina con jugadores de buen pie que conocíamos, aquella que era capaz de plantarle cara a Brasil, aunque históricamente los brasileños resultaran más competitivos a la hora de la verdad. La llegada de Scaloni impulsó esta reconstrucción. Los seleccionadores amamantados en el fútbol local (Sampaoli, Bauza...) dejaron paso a un técnico formado en Europa, joven, moderno, más cercano al fútbol del Viejo Continente que triunfa ahora que al de Sudamérica que sufre una grave crisis a todos los niveles. Scaloni 'europeizó' a Argentina. Le dio un sello más fresco, más dinámico.

Al mismo tiempo, Brasil se mantuvo fiel en su línea de conjunto sólido tácticamente y organizado en el campo. Tite es un maestro en eso. Su Corinthians campeón era el fiel ejemplo de que ganar a la brasileña ahora mismo es ganar más desde la solidez que desde la brillantez. La selección brasileña le viene como anillo al dedo. En la fase de clasificación para Qatar ha ganado todos los partidos menos uno (un empate ante Colombia en Barranquilla). Eso sí, el único Mundial en el que dirigió hasta la actualidad, el de Rusia, dejó en evidencia que su librillo no casa demasiado con la evolución actual del fútbol.

¿Qué ha cambiado en Argentina para que se haya acercado tanto a Brasil? ¿Por que los brasileños dominan en torneos de regularidad pero son vulnerables en eliminatorias o 'mata mata', como dicen ellos? ¿Dónde está el techo de los argentinos en Qatar? ¿Y el de Brasil, una vez clasificados con tanta autoridad? Se podrá comprobar en el duelo entre ambos en San Juan. Los brasileños ya están clasificados y no contarán con Neymar, baja de última hora. Los argentinos, por su parte, pueden asegurarse el Mundial si consiguen la victoria. (Argentina gana el partido se paga 2.1 a 1).

Martínez, Cuti, De Paul...

Son varios los futbolistas que han evolucionado considerablemente y a la vez en la selección argentina. El crecimiento real del equipo no está en los Messi, Di María o Lautaro Martínez. En realidad está en lo 'desconocido', esos futbolistas con menos cartel que dieron un paso al frente que ha hecho crecer al conjunto en global: Tibu Martínez en la portería, Acuña, el Cuti Romero y Nahuel Molina en defensa, y sobre todo Rodrigo de Paul en el centro del campo... Ha sido tal la mejoría a nivel individual de estos futbolistas en sus clubes que la conjunción de todos ellos ha elevado muchísimo a Argentina (marcan Argentina y Brasil se paga 2 a 1).

No se puede decir lo mismo de Brasil. Ver a Thiago Silva aún como central hace plantearse muchas preguntas. Incluso ver a Danilo y Alex Sandro en los laterales. O a Fred en el mediocentro junto a Casemiro. Los futbolistas que debían hacerse con esos puestos en el once brasileño no dieron la talla. Hay una generación de jugadores que desapareció quizá para siempre sin más pena que gloria: Arthur, Coutinho, Douglas Costa, Willian... No han cumplido con la expectativa del relevo. Incluso queda en entredicho que Neymar haya sido capaz de ser el guía de Brasil hacia los títulos, a pesar de una Copa América y unos JJ OO ganados. Y también de unas cifras goleadoras extraordinarias.

Sin delantero centro goleador

La gran pregunta es, ¿a qué juegan Brasil y Argentina? Ambos lo tienen claro y eso es importante. La Argentina de Scaloni quiere llevar el peso de los partidos y ha reunido mucho jugador de buen pie en torno a Messi: Lo Celso, De Paul, Di María, Papu Gómez... Los centrocampistas han aflorado, algo que permite a Messi recibir y decidir donde debe hacerlo: cerca del área (marca Messi ante Brasil se paga 2 a 1). En Brasil esto es diferente. Ni siquiera la explosión de Vinicius le garantiza ser titular porque su puesto lo ocupa Neymar. La clave del equipo está en mediocampo. Casemiro es el ancla y junto a él surgen otros centrocampistas de contención como Fred, Fabinho o Gerson. La única alegría es la presencia de Paquetá. Todo lo demás está concebido para defender, más que para atacar. Los tres delanteros se encargan de eso, casi irremediablemente.

Por eso el gol no pasa por los delanteros centro del equipo, pues al final actúan de todo menos de referencia (Gabriel Jesús, Firmino...). Es Neymar el que asume esa responsabilidad, o Richarlison, o últimanente Raphinha. Futbolistas de inspiración, generalmente generadores de juego por los costados o desde segunda línea. El riesgo está en que un mal día suyo llegué en los días clave de los campeonatos, como ha sucedido. Entonces no hay plan B ni tampoco le salva la estructura de juego del equipo porque no existe. En ese sentido Argentina está en un mejor momento actual: tiene a Messi para decidir por sí solo, pero también mucho más por detrás generando el fútbol que cualquier equipo grande requiere.

CUOTA COMBIPARTIDO: gana Argentina y marca Messi se paga 3,98.