Tour de Francia: Bernal y Urán, dos grandes opciones en una carrera muy abierta

Es muy difícil adivinar quién puede dominar en la montaña este año. Jack Houghton repasa las opciones de los candidatos al maillot amarillo.

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Si alguien les pidiera que nombraran a los mejores corredores de clasificación general del mundo en este momento, la mayoría de los expertos probablemente pondrían a Chris Froome, Tom Dumoulin y Primoz Roglic entre los cinco primeros. Es llamativo, entonces, que los tres estén ausentes en el Tour de este año. Una ráfaga de viento casi mata a Froome mientras realizaba un reconocimiento durante la Dauphine; Dumoulin no se recuperó de una lesión de rodilla sufrida en el Giro; y Roglic se está recuperando de sus últimos esfuerzos fallidos en Italia.

Lo que queda es una carrera en la que se puede apostar por un buen número de veteranos que nunca han sido lo suficientemente buenos (o afortunados) para ganar el Tour, así como por una pandilla de jóvenes que pueden (o no) tener una grande en sus piernas. En medio está Geraint Thomas, un corredor que al que pocas personas consideraron un posible ganador de un Tour, hasta que confundió esos pensamientos al ganar el año pasado.

El Tour 2018 fue extraño. A pesar de que Thomas estuvo mejor que nadie, ganó etapas y metió tiempo a sus rivales sin parar, se podía pensar que todo fue un espejismo, una aparición temporal, y que cualquier día Froome reafirmaría su dominio. Ver a Thomas de amarillo en París provocó pensamientos encontrados. Era un corredor que creíamos que no podía ganar un Tour. Después de todo, estábamos esperando a su mal día en la alta montaña, no había forma de que Thomas pudiera sostener sus esfuerzos durante tres semanas. Y sin embargo, ahí estaba triunfal en los Campos Elíseos.

Es difícil evaluar hasta qué punto Thomas fue un corredor que tuvo suerte en un año de nivel menor que el habitual. Algunos argumentarán que se deben descartar las percepciones anteriores sobre él. El año pasado demostró ser el mejor del mundo y es el hombre a batir cuando la carrera salga de Bruselas el 6 de julio. Y dada la ausencia de tantos nombres que normalmente veríamos como contendientes para el Tour, esa actitud podría ser rentable.

Sin embargo, hay tantas dudas en torno a Thomas que me hacen rechazar apoyarlo a una cuota de 5/23.5. Entre ellas su caída en la etapa 4 del Tour de Suiza, lo que significa que solo ha corrido 23 días esta temporada. Ese choque significa que Thomas tuvo que cambiar su preparación, tanto física como técnica, para el Tour, y hay una preocupación adicional para él de que en su ausencia, su equipo Ineos (el antiguo Sky), pudo ver que su compañero Egan Bernal, de 22 años, está quizá mejor preparado que él para ser líder.

Magnífico en ese papel, no se mostró ni compulsivo ni temerario. Bernal pareció un profesional consumado y experimentado, compuesto y medido, lo que le dio a su director Dave Brailsford una visión de lo que podría hacer en el Tour. Su edad y experiencia son un riesgo, pero Bernal tiene mucho talento, y su final del Tour el año pasado debería dar mucha confianza a sus partidarios. Las órdenes del equipo serán la clave.

Bernal ha sido rápido en trazar la línea habitual en las entrevistas. "Respetará" el papel de Thomas como líder del equipo, aparentemente. Pero lo que significa ese "respeto" no está claro. Lo que sí sabemos es que Bernal será un corredor protegido en el Ineos, lo que significa que será improbable que lo veamos haciendo el trabajo de gregario con el que se le encomendó el año pasado. Aunque ha bajado, su cuota 2/13 sigue teniendo valor.

Sin embargo, Bernal no es el único colombiano con el que Thomas debe tener cuidado. Sudamérica parece estar dominando el podio en un número cada vez mayor de carreras este año y Bernal estará al tanto de los peligros que sus compatriotas Nairo Quintana (9/110) y Rigoberto Urán (15/116) representan.

A pesar de sus éxitos, Quintana nunca ha cumplido las expectactivas en el Tour de Francia. La edición más abierta de este año podría ser su oportunidad. Sin embargo, aún no ha explotado este año, ya que su participación en la Dauphine no fue muy allá. Como en años anteriores, su equipo, Movistar, tendrá otros dos contendientes en Mikel Landa y Alejandro Valverde. Sobre el papel, esto puede parecer una ventaja para Quintana, ya que tener otros corredores vigilados en su equipo le brinda una gran cantidad de opciones tácticas, pero en el pasado nunca ha funcionado de esa manera. No apostaré por él.

Urán, por otro lado, parece una apuesta de gran valor. Dos veces segundo en el Giro y segundo en el Tour de Francia en 2017, tiene un equipo magnífico, con Tejay van Garderen y Michael Woods comprometidos a trabajar para él. Si va a haber un ganador "sorpresa" este año, ése podría ser Urán.

El apoyo local se escuchará en las carreteras para Thibaut Pinot (11/112) y Romain Bardet (15/116), con la esperanza de que uno de los dos pueda usurpar la victoria al odiado Ineos. Ambos han subido ya al podio en el Tour, aunque ninguno de los dos ha impresionado hasta ahora en 2019, especialmente en el Dauphine, ambos han afirmado que el Tour es su único objetivo. A favor de Bardet juegan los pocos kilómetros llanos contra el crono de esta edición.

Éste es un año en el que una previa como ésta podría cubrir a diez corredores, y no estar seguro escribir sobre el futuro ganador. Para hacer todo lo posible para evitar esa humillación, es mejor que agregue algunos corredores más a la mezcla. Richie Porte (9/110) tiene una oportunidad teórica, aunque, cruelmente, su mejor oportunidad de gloria individual en el Tour coincide esta vez con su peor forma durante años. Si tiene todo lo que se necesita para mantener la forma necesaria durante tres semanas también es discutible.

Rohan Dennis (24/125), mientras tanto, ha pasado un par de años tratando de transformarse de contrarrelojista excepcional en contendiente para la clasificación general, y su segundo puesto en el Tour de Suiza demostró cómo de lejos ha llegado en ese viaje. Pero es difícil ver cómo hará daño a alguien como Bernal, y aunque puedo verlo destacando en la clasificación, es difícil verlo meterse entre los tres primeros.

Valverde (24/125) parecía estar cerca de su mejor nivel en la Route d'Occitanie y, junto con su compañero Landa (19/120), no se pueden descartar sus opciones. Pero por las razones descritas anteriormente con Quintana, es difícil comprometerse con cualquiera de los corredores de Movistar.

Jakob Fuglsang (4/15) ha tenido una gran temporada hasta ahora, ganando la Lieja-Bastogne-Lieja y obteniendo su segundo título en el Dauphine. Pero es difícil entrender su precio tan bajo. Séptimo es su final más alto en una grande hasta la fecha, y no puedo verlo mejorar tampoco esta vez.

Tanto Steven Kruijswijk (11/112) como Adam Yates (9/110) se vieron obligados a retirarse de la Dauphine debido a una enfermedad. Suponiendo que la recuperación haya sido completa, serán corredores vigilados por el pelotón, pero su falta de un podio en el Tour en el pasado sugiere que, incluso en un año tan abierto, no tendrán la forma necesaria para llevar el amarillo a París.

Los apostadores más cautelosos podrían querer esperar hasta después de que la carrera haya empezado, para tratar de adivinar si Thomas o Bernal es el corredor favorito del equipo Ineos. El problema con esa estrategia, por supuesto, es que la cuota del elegido caerá cuando eso se vuelva obvio. Sobre esa base, recomiendo a Bernal como una apuesta con valor, pero también agregaré a Urán a mi cartera.

Apuestas recomendadas
Egan Bernal gana el Tour a cuota 2/13 (Sportsbook).
Rigoberto Urán gana el Tour a cuota 15/116 (Sportsbook).