La norma que salvó al baloncesto de su desaparición

La introducción del reloj de posesión cambió el destino del juego, haciéndolo mucho más dinámico y entretenido de ver

Hubo un tiempo en que el baloncesto fue un deporte muy parecido al balonmano

Muchos pensarán que el tiro de tres salvó al baloncesto, otros que fue la espectacularidad de los mates y habrá algunos que defenderán que los tiempos muertos son la sal de este deporte.

Varias hipótesis, pero ninguna es cierta porque el baloncesto que conocemos hoy en día es tan atractivo porque al entonces dueño de los Syracuse Nationals de la NBA se le ocurrió introducir el reloj de posesión.

Hasta la temporada 1954/55, los ataques de los distintos equipos de baloncesto no tenían límite de tiempo convirtiendo el deporte de la canasta en algo especulativo y en muchas ocasiones soporífero. Los partidos duraban como en la actualidad 48 minutos, pero claro no había limitaciones para los equipos a la hora de atacar, dándose resultados realmente preocupantes durante estos años donde apenas había acción.

En 1950, en un duelo entre Fort Wayne Pistons contra los Minneapolis Lakers, el partido finalizó con un marcador de 19-18. Hoy en día esas cifras se consiguen en la mitad de un cuarto para que nos hagamos una idea de la evolución vivida y de cómo la obligación de tener que lanzar a canasta antes de los 24 segundos cambió para siempre la concepción del baloncesto.

El límite de faltas

Otra de las normas que complementó al reloj de posesión y que también se introdujo en la temporada 1954/55 para dar forma al baloncesto que hoy conocemos es el límite de faltas personales por jugador.

Hasta ese año, cualquier jugador de campo podía hacer todas las infracciones que quisiera sin ser expulsado. Hoy el listón está en seis en baloncesto NBA y cinco en FIBA.

La barra libre de personales trajo como consecuencia partidos completamente rocambolescos, como el que tuvo lugar en 1953 entre Boston Celtics y Syracuse Nationals en los Play-Offs.

En aquel encuentro se estableció el récord de faltas -106 en todo el partido- y de tiros libres lanzados en un encuentro -126 veces- en la historia de la NBA.

Ese récord trucado aún perdura en estos días de marcadores altos y exageradamente espectaculares. En la actual competición rara vez se alcanzan las 50 faltas personales y no se visita la línea de personal más de 70 veces, por lo que para alcanzar esas cifras deben darse muchos imposibles.

Ni la famosa maniobra del 'Hack-a-Shaq' consiguió acercar los números.

Parecido al balonmano

Los expertos, con el paso de los años, han admitido que el baloncesto se habría estacando considerablemente de no haberse establecido estas normas y que habría sido un juego mucho más parecido al balonmano de lo que es hoy en día.

Las consecuencias de la reforma se dejaron notar rápidamente produciéndose un incremento de 13,6 puntos por partido de una temporada a otra.

"La adopción del reloj de tiro había sido el evento más importante de la historia de la NBA", se atrevió a decir el Comisionado de la NBA de aquel momento un lustro después.

Esas palabras fueron refrendadas por la mayor leyenda de la historia de los Boston Celtics mientras se encendía su famoso 'puro de la victoria'. "Si tuviera que destacar un invento que ha cambiado la historia de la NBA, ese sería el reloj de posesión".

El cronómetro no sólo ha introducido dinamismo al juego, sino que gracias a él los aficionados han podido disfrutar de emociones únicas como las canastas sobre la bocina.

Y todo culpa del dueño de unos Syracuse Nationals -precursores de los actuales Philadelphia Sixers- que estaba harto de que sus familiares se quedasen dormidos cuando iban a un partido de su equipo.