Amaya espera que Pau pueda echar su último baile en la cancha

A nuestra embajadora las lesiones le marcaron la fecha de su retirada, y no le gustaría que el gran mito del baloncesto español corriera su misma suerte.

En esta vida es importante ser agradecido: si él se ve en condiciones de estar, para mí bajo ningún concepto debería quedarse fuera de los Juegos Olímpicos.

Con sus últimas declaraciones, Pau Gasol ha abierto por primera vez la puerta a una posible retirada sin llegar a disputar ningún partido más. Personalmente, es algo que me daría muchísima rabia. Con todas las lesiones que tuve en mi última etapa como jugadora, había una cosa que quería evitar a toda costa: retirarme lesionada. Es lo más duro para un deportista. No sé cómo se sentirá él en este punto concreto de su recuperación, pero seguro que está haciendo todo lo que está en su mano para evitarlo.

De cara a una posible recuperación, tal vez haya tenido ya conversaciones con alguna franquicia de la NBA, o quizá haya pasado por su cabeza la idea de volver a Europa. Con la plantilla tan espectacular que tiene ahora el F.C. Barcelona, quizá podría tener un rol más tranquilo en la rotación, con una carga de minutos más controlada. Pero en el caso de que se vea en disposición de competir, es una decisión que tendría que valorar él mismo, consultando a su familia. Pau tiene ya un currículum asombroso, pero entiendo perfectamente que en la medida de lo posible quiera tener una retirada bonita, sin este sabor un tanto amargo.

Ha sido un jugador enorme reconocido a nivel global, su dimensión no se reduce al baloncesto español. Y ese tipo deportistas se merecen un adiós especial, con el calor del público que ama este deporte, por todo lo que ha hecho para que disfrutemos.

Debería poder elegir si quiere ir a los Juegos

La decisión de retrasar un año los Juegos Olímpicos de Tokio tiene su lado positivo para Pau, para también otro negativo. Le da un poco de margen para superar la lesión del pie e incluso rodarse durante un temporada. Pero tampoco cabe ocultar que será un año mayor en 2021, y llegaría a la cita, presumiblemente, con 41 años cumplidos y muchos kilómetros de baloncesto a sus espaldas. Para los grandes atletas, poder despedirse en una cita tan grande es un broche perfecto para una carrera. Pero la incertidumbre que se vive en estos momentos con el Coronavirus, con una situación sin precedentes en el mundo, no ayuda a la hora de tomar decisiones.

En el caso de la selección, no tengo ninguna duda de que el propio Pau debería tener libertad para decidir si quiere estar en Tokio o no. Entre los doce jugadores que van a un campeonato suele haber diferentes roles, y si alguien se ha merecido adaptar su papel a la situación en la que se encuentre, es él. En esta vida es importante ser agradecido: si él se ve en condiciones de estar, para mí bajo ningún concepto debería quedarse fuera de los Juegos Olímpicos.

El difícil imaginar un homenaje a la altura de su figura, pero a mí me gustaría que Pau tuviera la ocasión de sentir el calor del público. Es un cariño que él seguro que intuye, pero vivirlo en una cancha es diferente. Aparte, cualquier premio individual o colectivo que reciba será merecido. Su carrera ha sido absolutamente ejemplar: jamás ha tenido una mala palabra, ha demostrado su inteligencia en todo lo que ha hecho, su comportamiento ha sido siempre modélico.

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El Eurobasket 2015, su gran obra maestra

Aunque la lista de logros de Pau Gasol es interminable, creo que como para muchos otros el que recordaré por encima de ningún otro es el Eurobasket 2015. La selección había tenido muchos momentos brillantes con él, pero su actuación individual en los últimos partidos de ese campeonato fue espectacular. Sobre todo contra Francia, anotando 40 puntos y forzando la prórroga. Pero también en cuartos y en la final, donde estuvo brillante.

Con todas las dudas que hay sobre su retirada, su rol una vez cuelgue las botas sí lo veo más claro. A Pau me lo imagino en algún cargo de proyección internacional relacionado con la dirección deportiva. Creo que lo reúne todo para un trabajo de este tipo, y sinceramente en ese ámbito España se le queda pequeña, con todo el respeto a los que dirigen el deporte de nuestro país.

Incluso con la cabeza tan amueblada que tiene Pau, cuando le llegue el momento de la retirada se sentirá extraño. Lo único bueno que tiene este largo período de recuperación es que le está sirviendo seguro para prepararse para lo que viene después. Los deportistas conservamos muchos hábitos durante un largo tiempo, y hay que saber cambiarlos. Lo mejor es ponerte a trabajar lo antes posible. El vacío del basket siempre va a quedar, pero cuantas más inquietudes personales tengas, como en el caso de Pau, más sencilla es la transición.

Además del físico, la mentalidad es decisiva para ser longevo

La crisis del Coronavirus ha provocado la retirada de Vince Carter a los 43 años. La semana pasada, Felipe Reyes cumplió los 40. Además de por las lesiones, muchos jugadores dejan de jugar por su cabeza no les da para más. En mi caso, lo tuve que dejar porque me lesionaba cada poquito tiempo. Hay quien no tiene ese problema, pero no encuentra la motivación, el hambre para seguir jugando.

Para tener una carrera tan larga como la de Pau, Carter o Felipe, debe haber una perfecta sintonía entre tu cuerpo y tu mente. Los jugadores que estiran su carrera son privilegiados genéticamente, se cuidan muchísimo, pero la cabeza les acompaña para seguir en la brecha año tras año. Y lo hacen, en buena medida, porque les encanta este deporte.

Amaya Valdemoro,