La importancia de la cuota en las apuestas
Tutoriales
/ Nacho / 22 Junio 2009 / Deja un comentario Bono gratis
La semana pasada anunciamos que empezaríamos a hablar de la importancia de apostar con ventaja. Éste es un aspecto clave para convertirnos en buenos apostantes, por lo que el artículo de hoy es una primera parte que nos servirá para ir introduciéndonos en este concepto.
Dos días. 48 horas del fin de semana son las que duraron mi primera inversión en apuestas. Emocionado porque por fin podía demostrar lo que yo sabía de fútbol y encima podía ganar dinero.
Me compré los cuatro diarios deportivos de turno y me empapé alineaciones, lesionados y demás. Cogí la clasificación, los partidos que habían jugado en casa, los puntos que conseguían los equipos cuando eran los foraneos.
La verdad que de todos los partidos, veía 4 muy claros, 3 casi claros, y el resto igualados, de los que se pone 1X2 en la quiniela antes de empezar a quitar signos porque el prespuesto no da para más.
Los claros eran los típicos partidos de los favoritos "de siempre" jugando en casa contra equipos de media tabla. Los dos casi claros, equipos en racha que parecían ser la revelación de la liga y que tenían, por sorpresa, un pié y medio en la parte UEFA de la tabla.
Empecé acertando los dos partidos del sábado, Barcelona y Madrid ganaron sus compromisos como locales con facilidad...ya llevaba dos de dos apuestas!!
No había apostado todo lo que había "invertido", pero sí una parte importante y con esos dos aciertos había incrementado un 30% mi banco!! Sí que recuerdo lo bien que me lo pasé esa noche viendo cómo esto de las apuestas era una máquina de hacer dinero. En breve, atrás quedaría mi renqueante Seat Ibiza, por fín tendría la nueva consola y ya me imaginaba la alfombrilla al entrar al banco.
El domingo seguí el mismo ritual: periódicos, la cabeza pensando en cómo repartir los beneficios y esperando a que empezasen los partidos de la tarde. Además, el hecho de haber ganado unos euros, me hizo aumentar el importe de mis apuestas. Cuanto más apueste, más rápido duplicaré, que digo duplicar, triplicaré mi dinero inicial.
De los cinco partidos restantes, acerté tres con y fallé dos. Bueno, tres aciertos de cinco partidos. Si le sumaba los dos aciertos del día anterior, 5 aciertos de siete partidos!!! Si es que ya decía yo que era un crack!!
Fui a mi cuenta para ver cuantos dineros habia acumulado. Y ahí llegó mi primera sorpresa. ¡!Tenía pérdidas¡! Empecé a mirar el detalle de las apuestas: Había ganado cinco apuestas con cuotas de 1.20, 1.35, 1.40, 1.35 y 1.50.
Pero cómo puede ser que acertando 5 de 7 apuestas esté perdiendo!!! No había que ser un experto matemático para darse cuenta. Cada vez que acertaba había ganado un poco. Evidentemente eran apuestas muy seguras. Bueno, lo de "muy" seguras, quería decir "tan" seguras como para acertar 5 de 7. Todo lo que había ganado en esas cinco apuestas, no compensaba las dos veces que había perdido.
Es más, en mi cabeza no solo había tenido las ligeras pérdidas acumuladas respecto a mis euros iniciales, sino que eran mayores ya que el sábado tenía unos bonitos beneficios!!!
La indignación y el agobio se apoderó de mí, ya que tenía que recuperarme...y ya! Busqué una apuesta "súper segura" (que al menos había un gol en uno de los partidos que quedaban por jugar). Y aposté fuerte para conseguir de golpe lo que había perdido. Y sí, quedaron cero a cero. Ahora yo no me quedaba mucho, ni de lo que había puesto de mi bolsillo, ni de los beneficios que conseguí con mis primeras dos apuestas.
Así que de perdido al río. En el último encuentro me jugué todo a la sorpresa, una preciosa cuota de 8, que si la ganaba me hacía acabar el fin de semana con el doble de lo que puse. Evidentemente, los finales felices están reservados para las comedias románticas, porque mi película personal acababa con mi banca hecho añicos.
Desde luego, con el tiempo, creo que esa inversión inicial fue como pagarme un curso de cómo apostar. Hice varias cosas mal, pero sobretodo dos:
1) Querer acertar en vez de valorar qué me iban a pagar si acertaba
2) Descontrolar la gestión de mi banco, apostando cantidades demasiado grandes
Y estos dos puntos, deberían estar inscritos a fuego en el marco del monitor de cualquier apostante.
La semana que viene, profundizaremos más en el tema del valor de nuestras apuestas y la cuota como elemento clave para decidir si apostar o no.
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