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Dos apuestas finales para afrontar la jornada electoral del Reino Unido en Betfair

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Tras una campaña llena de sobresaltos, llega el gran día. Nuestro experto, pese al ascenso laborista, pronostica un cómodo triunfo conservador.

El inglés medio no quiere un gobierno progresista. El auge del nacionalismo juega en contra de los laboristas. Con la desaparición del UKIP, los conservadores heredarán muchos votos de ese espectro.

Cuando Theresa May convocó estas elecciones hace siete semanas, todo el mundo pronosticaba un triunfo abrumador de los conversadores. Nadie creía que los laboristas pudieran plantar mucha batalla. Sin embargo, el día ha llegado, y hay apostadores que están invirtiendo su dinero en la posibilidad de que Jeremy Corbyn sea primer ministro.

No estoy entre ellos. Yo estuve entre los que afirmó al principio que la gente no estaba teniendo en cuenta la capacidad de resistencia de los laboristas, y que el voto en contra de los conservadores no tenía otro color posible. Pero aunque las predicciones para el aspirante han mejorado y sus cuotas se han reducido, el efecto tiene un límite, que según mi cálculo está en torneo en 208 escaños. Aquí mi predicción completa para Inglaterra, Escocia y Gales:

Conservadores: 366 escaños.
Laboristas: 208 escaños.
SNP escocés: 47 escaños.
Liberal-demócratas: 6 escaños.
Plaid Cymru: 4 escaños.
Verdes: 1 escaño.
Mayoría conservadora: 82 escaños.

Aunque la campaña ha sido impredecible, sus fundamentos no han cambiado. El voto conservador (que por lo que sabemos por otras campañas es muy estable) sigue en torno al 45%. Lo único que podría impedir su triunfo sería una concentración histórica de voto táctico en su contra.

La estrategia laborista, en ese sentido, ha sido exitosa. Su programa ha logrado convencer a muchos votantes no tradicionales del partido de que Jeremy Corbyn es la opción del cambio. La mala campaña de Theresa May (que se arrepentirá seguramente de haber convocado elecciones) hará que logre menos escaños de los que muchos creían. Sin embargo, se necesita un cambio mucho más grande en la opinión pública para darle la vuelta a la tortilla. Corbyn ha unificado el voto progresista como nadie lo había hecho desde Tony Blair. Su idealismo, visión optimista de los servicios públicos, su oposición a la guerra, a la venta de armas a tiranos, son perfectos para robar votos a liberal-demócratas y verdes. El candidato ha creado gran excitación en la izquierda.

Pero el inglés medio no quiere un gobierno progresista. El auge del nacionalismo juega en contra de los laboristas. Con la desaparición del UKIP, los conservadores heredarán muchos votos de ese espectro. Además, la derecha está al laza claramente, aunque la tendencia no será eterna.

Hay que reconocer a Corbyn que en este momento histórico ningún líder de la izquierda hubiera unificado a los votantes tanto cómo él. Ha conseguido reunir a 10.000 personas en Tyneside bajo una lluvia torrencial. Su poder para atraer a gente joven a los mítines es desconocido en las últimas décadas. El fenómeno Corbyn es el más interesante de la campaña, que habrá que estudiar más a fondo cuando haya resultados definitivos. Mi sensación es que refleja una tendencia nueva, que también se da en Estados Unidos e ilustra el poder de las redes sociales. Todos nosotros estamos cada vez más aislados en cámaras acorazadas en las que solo consumimos lo que queremos, sobre todo vía Facebook. La política está cada vez más polarizada. La brecha entre izquierda y derecha no había sido tan grande en las últimas décadas. También los partidarios del Brexit y sus detractores están más lejanos ahora que durante la campaña del referéndum.

En las últimas semanas, los detractores de Corbyn, que han dejado correr noticias tan estúpidas como que simpatiza con los terroristas, han ido alimentando su odio hacia él. Los opositores de May dicen que el Reino Unido volverá a la época victoriana con ella.

Todo ello hace que el trasvase entre laboristas y conservadores, la única posibilidad de que Corbyn gane, sea casi imposible. La polarización, eso sí, es letal para partidos pequeños como los liberal-demócratas. El centrismo parece sobrar. En Estados Unidos, los republicanos moderados han desaparecido del mapa, y los seguidores de Hillary Clinton están cada vez más arrinconados en las bases demócratas. Por ello, creo que Tim Farron y los liberal-demócratas conseguirán alrededor de seis escaños. Sus votantes se están pasando en masa al bando laborista.

Los seguidores de Corbyn esperan que una alta participación les favorezca. Pero yo también creo que muchos votantes no habituales que se animaron a las urnas por el Brexit mantendrán su nuevo hábito y optarán por un voto conservador.

Apuestas recomendadas
Los liberal-demócratas obtendrán menos de 10.5 escaños a cuota [1.83] (Sportsbook).
Los conservadores obtendrán entre 360 y 389 escaños a cuota [2.5] (Sportsbook).

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